El Reino de Zavidia ha enviado una carta diplomática oficial al Gobierno de Colombia en la que solicita reconsiderar la decisión anunciada el pasado 10 de agosto de 2026, mediante la cual Bogotá reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y congeló sus relaciones con la República Árabe Saharaui Democrática.
La misiva, fechada el 28 de agosto de 2026, expone que Zavidia “comprende que una decisión de esta naturaleza pueda responder a consideraciones geopolíticas, económicas y de seguridad”, pero advierte que dichos intereses “no deberían entrar en conflicto con la defensa del derecho internacional, la autodeterminación de los pueblos y la dignidad humana”.
Mensaje de la Carta:
"El Reino de Zavidia tiene el honor de dirigirse al Gobierno de la República de Colombia con motivo de la decisión anunciada el pasado 10 de agosto de 2026 por la que Colombia ha reconocido la soberanía del Reino de Marruecos sobre la totalidad de su territorio, incluido el Sáhara Occidental, y ha decidido congelar sus relaciones diplomáticas con la denominada República Árabe Saharaui Democrática, así como abstenerse de respaldarla en los foros multilaterales.
El Reino de Zavidia comprende que una decisión de esta naturaleza pueda responder, desde la perspectiva del Gobierno colombiano, a consideraciones geopolíticas, económicas, comerciales, de seguridad y de política exterior. Comprendemos igualmente que Colombia pueda considerar que un acercamiento estratégico a Marruecos ofrece oportunidades concretas para sus intereses nacionales.
Precisamente por ello, esta comunicación no pretende desconocer la legítima soberanía de la República de Colombia para definir su política exterior. Pretende, respetuosamente, apelar a los principios que deben orientar dicha política cuando los intereses geopolíticos entran en tensión con la defensa del derecho internacional, la autodeterminación de los pueblos, la libertad religiosa y la dignidad humana.
El Reino de Zavidia considera que el pueblo saharaui no debe ser convertido en moneda de cambio de ninguna estrategia geopolítica.
Durante cincuenta años, Marruecos ha llevado a cabo en el Sáhara Occidental una política sistemática de colonización, represión y silenciamiento que guarda inquietantes paralelismos con la situación que vive el pueblo palestino del que sí se han preocupado. Se han documentado más de 90 violaciones graves de derechos humanos y crímenes contra la humanidad, incluyendo la deportación forzosa de población saharaui, la confiscación de recursos naturales, la represión violenta de manifestaciones pacíficas y la detención arbitraria de activistas y periodistas y los ataques a civiles.
Marruecos ha impedido reiteradamente el acceso de observadores internacionales, periodistas independientes y representantes de la propia ONU a los territorios ocupados, violando así resoluciones y mandatos internacionales. La libertad de expresión ha sido coartada sistemáticamente, con represalias contra quienes se atreven a alzar la voz en favor del pueblo saharaui.
Numerosos informes de organizaciones internacionales independientes y ONG han documentado violaciones sistemáticas y generalizadas de derechos humanos por parte de Marruecos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, incluyendo la muerte de aproximadamente 16,000 soldados y civiles saharauis desde el inicio del conflicto y con numerosos ataques marroquíes (bombardeos, desplazamientos forzados, desapariciones y torturas documentadas por organizaciones como Human Rights Watch y ASVDH contra civiles y activistas).
Más de 170.000 personas viven en campos de refugiados en el desierto argelino de Tinduf, dependiendo totalmente de la ayuda humanitaria. El respaldo de la ONU a un plan que ignora el derecho inalienable del pueblo saharaui a decidir su futuro mediante un referéndum libre y justo como establece el propio mandato de la MINURSO legitima una ocupación prolongada e ilegal y sienta precedentes para otros conflictos y posibles exterminios del pueblo saharaui.
Existe además una dimensión moral que el Reino de Zavidia considera imposible ignorar. Colombia es una nación cuya vida pública y tradición cultural están profundamente marcadas por el cristianismo y por la referencia a Cristo Rey del Presidente Abelardo de la Espriella. Desde esta perspectiva, Zavidia considera legítimo preguntarse si los principios de dignidad humana, libertad religiosa y defensa de los perseguidos pueden quedar subordinados enteramente a una conveniencia geopolítica.
No pretendemos establecer una confrontación entre pueblos, religiones o civilizaciones. El Reino de Zavidia no juzga al pueblo marroquí por su religión, ni considera que la pertenencia al islam sea incompatible con la dignidad, la amistad entre naciones o el respeto de los derechos humanos.
Nuestra preocupación se dirige a determinadas políticas y marcos jurídicos del Estado marroquí. La Constitución marroquí establece el islam como religión del Estado y atribuye al Rey el título de “Comendador de los Creyentes”. Al mismo tiempo, aunque garantiza formalmente el ejercicio de los asuntos religiosos, la legislación marroquí mantiene restricciones específicas relacionadas con la conversión y con las actividades consideradas destinadas a “sacudir” la fe de un musulmán. El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha documentado asimismo restricciones legales sobre la conversión y la crítica del islam.
La situación de los cristianos marroquíes merece especial atención. Open Doors documenta que los conversos procedentes del islam continúan sufriendo acoso, discriminación, intimidación y presiones sociales para abandonar su fe, incluyendo ostracismo, pérdida de herencia o apoyo económico, divorcio forzoso, violencia, aislamiento familiar y, en determinados casos, restricciones sobre la convivencia con sus propios hijos. También señala que los cristianos pueden enfrentarse a interrogatorios o detenciones cuando realizan actividades consideradas destinadas a influir sobre musulmanes, y que numerosas comunidades cristianas deben reunirse discretamente en casas particulares.
El Reino de Zavidia es consciente de que la realidad religiosa de Marruecos es compleja y de que existen comunidades cristianas extranjeras que pueden practicar su fe con mayor libertad. Precisamente por ello, nuestra preocupación se centra particularmente en los cristianos marroquíes convertidos del islam, cuya situación es sustancialmente más vulnerable. No consideramos aceptable que un ser humano deba esconder su fe por temor a perder su familia, su trabajo, su patrimonio o su libertad.
Zavidia comprende que Colombia haya ponderado sus intereses estratégicos al adoptar su nueva posición respecto de Marruecos. Pero por ello, la cuestión del Sáhara Occidental no debería resolverse simplemente mediante la acumulación de reconocimientos diplomáticos. La cantidad de Estados que apoyen una determinada posición no transforma por sí misma una cuestión de autodeterminación en una cuestión resuelta.
El propio historial internacional de la cuestión demuestra que Marruecos, considerado invasor del Sáhara en 1975, ha rechazado ya en el pasado el referéndum libre que llegase a la independencia de la región. A ello se suma que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha considerado al Sáhara Occidental como una entidad distinta de Marruecos a efectos de determinados acuerdos, subrayando la relevancia del consentimiento del pueblo del territorio en relación con esos acuerdos.
Por todo ello, el Reino de Zavidia solicita respetuosamente al Gobierno de la República de Colombia que reconsidere su reconocimiento de la soberanía del Reino de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y examine nuevamente las consecuencias jurídicas, políticas y humanitarias de dicha decisión.
Por último, Colombia podría utilizar su posición en las Naciones Unidas para promover una solución que garantice al pueblo saharaui una expresión libre y genuina de su voluntad política e incorpore la defensa de la libertad religiosa y de los cristianos que viven en situación de vulnerabilidad dentro de la consideración global de la política exterior colombiana hacia Marruecos, reclamando garantías efectivas para quienes profesan una fe distinta de la religión mayoritaria.
El Reino de Zavidia desea subrayar que esta petición no constituye una declaración de hostilidad hacia el Reino de Marruecos ni mucho menos hacia la República de Colombia. Zavidia aspira a mantener relaciones de respeto y amistad con todos los pueblos y considera que el diálogo entre cristianos y musulmanes, así como entre las naciones de Europa, África y América, debe construirse sobre la dignidad de cada ser humano y el respeto recíproco.
Pero precisamente por ese motivo creemos que la amistad entre Estados no puede exigir el silencio ante la injusticia.
Si Colombia considera que la defensa de los débiles, la libertad religiosa, la dignidad humana y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino son valores universales, el Reino de Zavidia le solicita que los aplique también cuando su defensa resulte políticamente inconveniente.
Zavidia comprende la geopolítica.
Pero ningún interés estratégico debería exigir que un pueblo renuncie a su derecho a decidir su futuro, ni que una persona esconda su fe por miedo, ni que la defensa de los derechos humanos sea selectiva según la identidad del Estado al que afecte.
El Reino de Zavidia confía, por tanto, en que la República de Colombia reexaminará su decisión y demostrará que su política exterior puede conciliar los legítimos intereses nacionales con una defensa firme de la dignidad humana, la libertad religiosa y el derecho internacional.
Con esta esperanza, aprovechamos la ocasión para reiterar al Gobierno de la República de Colombia las seguridades de su más alta consideración y admiración."
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